¿CUÁLES SON LOS BENEFICIOS DE LA AMEU SOBRE EL LEGRADO?

La AMEU es una técnica segura, positiva, inmediata, con menor pérdida de sangre y menos dolorosa que el aborto uterino instrumental.

La AMEU se asocia con niveles más bajos de complicaciones, como perforación uterina, sangrado desmesurado, infección pélvica y las heridas cervicales que se muestran con el aborto.

TESTIMONIO

Ester poseía 23 años y por fin había encontrado un trabajo estable como administradora.

Constantemente fue minuciosa en el control de su salud sexual, empero esta vez cometió un error, o diversos errores.


—No estaba lista. No quería. No me imaginaba yendo a laborar con una barriga.

Ester contactó con una Organización no gubernamental y alcanzó un número. Marcó. Le brindaron una cita. Le brindaron una dirección.

No hubo cuestiones.

Podrían ser 700 soles. 2 buses y una combi la llevaron del centro de Lima a la dirección señalada en San Juan de Miraflores, además en la periferia.

—En la tele pasaban dibujos animados a medida que me realizaban el legrado por succión. El dolor era insoportable, era como 10 veces el dolor de cólicos menstruales. Yo miraba por la pequeña ventana del consultorio y lo cual veía era montones de basura humeante en la berma de la avenida. No sabía si la dama que me realizaba el legrado era una médica. Recuerdo sus manos llenas de joyas y su pelo cepillado. No estaba segura de que fuera médica, empero no me atreví a preguntar.

Sin derecho a cuestiones, o sea ya anulada como paciente, como ciudadana, como persona, además sentía que solo debía descargar la cabeza y hacer lo cual le dijeran.

La absoluta precariedad, la deshumanización, ha sido lo cual a Teresa más le dolió.

Tal vez para indemnizar las condiciones del legrado, la pareja de Ester buscó un psicólogo caro. Uno al que escuchó dialogar en una entrevista en RPP.

Su consultorio quedaba en Las Casuarinas, un barrio privilegiado de Lima, y cada sesión costaba 500 soles, una pequeña fortuna para la pareja.

—El psicólogo me comentó que yo había matado a una persona, me acusó. No podía creerlo y tampoco podía responderle, me quedé congelada.

3 meses luego se afirmó de visitar Inppares, un centro doctor en cuya tolerancia en materia de legrado sí podía fiar.

—La psicóloga ahí me comentó que el alma de mi hijo se reencarnaría en mi siguiente hijo.

Tras aquellos exabruptos, a Ester le tomó 3 años —depresión creciente y ataques de pánico—volver a buscar ayuda.

—Abortar sí es algo grave. Estoy harta de que me quieran mencionar que no posee trascendencia, que es como sacarse una muela. De todos métodos, jamás me arrepentiré de haber tomado la elección de abortar pues todo mi destino no iba a modificar por unos meses de malas elecciones.

—Yo no te doy mi nombre ya que, para mi familia, como para aquel psicólogo, yo podría ser una asesina. No habría más grande probabilidad de diálogo.

Ester no se sentía con derecho a solicitar credenciales. Todo lo cual podía pensar era que el personal de aquel centro clandestino de legrado se estaba jugando la penitenciaría por ella.